"Que el Papa venga a Triana"


Me siento triste y, en parte, avergonzado.

Hace pocos minutos que el cabildo de hermanos de la Esperanza de Triana ha dado un rotundo, lo que le hace aún más lamentable, NO a la participación del Cristo de las Tres Caídas en el Viacrucis que constituirá el acto principal de las Jornadas Mundiales de la Juventud que acontecerán en Madrid, con visita del Papa incluida (representante de Jesús en la tierra por si alguien no se acuerda), el mes de agosto del próximo año.

Con esto, Sevilla, la ciudad que alberga a la Semana Santa de más renombre en todo el orbe se queda sin representación en un acto sin precedentes.

Y con esto, Sevilla, ha quedado retratada. Mientras en el resto de ciudades españolas se ha acogido con gozo y con buenas intenciones esta oportunidad, en Sevilla sólo ha servido para que se haga gala del chauvinismo más recalcitrante y de una excasez de miras bastante preocupante y que deja a las claras el nivelito de los kofrades que pueblan la ciudad. No soy sevillano, pero vivo y siento esta ciudad como mía propia y ese es uno de los motivos por lo que mi decepción es tan grande.

¿Son menos devotos los hermanos del Prendimiento de Málaga por dejar que su misterio vaya? ¿O acaso los del Despojado de Granada no quieren a su titular por que vaya a Madrid? ¿Qué tipo de excusa es que el Señor no puede faltar de su Capilla de los Marineros porque sus devotos no van a poder ir a verlo durante una semana en agosto?

No salgo de mi asombro.

Porque esta noche en la calle vecina de mi casa se ha dado una clara muestra de que las cofradías viven de espaldas a la Iglesia, y así se le ha dado un motivo a la curia para desconfíar aún más si cabe de unas corporaciones que no siempre, o casi nunca, son precisamente ejemplo de cristianismo, catolicismo e Iglesia. Hasta ahora la cosa quedaba en disputas electorales, gestoras, comisionados y demás menudencias. Esta noche se le ha dicho a la Iglesia a la cara que la Semana Santa de Sevilla no quiere saber de ella.

No me parece tan difícil comprender que las cofradías son corporaciones dependientes de la Iglesia, que tienen en sus fines catequizar y dar culto a unas imágenes y que si la propia Iglesia pide hacer eso mismo, limitarse a cuatro paredes y unas cuantas calles para negarse me parece de lo más infantil y absurdo. No se trata de que las cofradías estén con la Iglesia, se trata de que las cofradías SON Iglesia.

Dije al principio que me sentía avergonzado, y no es en sí por la decisión, sino por las posturas de decenas y cientos de kofrades en las que se ha caído en el insulto, en el peor de los provincianismos y en una absurda guerra contra los altos cargos de la Iglesia, en definitiva, los Kofrades contra la Iglesia, lo que nos faltaba en estos tiempos que corren.

Las cofradías, la Semana Santa de Sevilla y el Santísimo Cristo de las Tres Caídas es algo mucho más grande que una cervecita y un video en el bar Santa Ana, un solo de corneta de Julio Vera o un izquierdo en la Campana, son y deben ser universales y esta noche, en Triana, se le ha negado esa universalidad para quedar definitivamente retratados en un provincianismo negativo a todas luces.

Y mientras, habrá quien se jacte, cervecita y pescaíto frito de celebración en mano, con la proclama de estos últimos días: "si el Papa quiere ver a MI Cristo que venga a Triana".

Para el 19 de agosto de 2011, cuando Madrid y el Paseo de la Castellana sean el centro de la Iglesia Cristiana Católica en el mundo y en él discurran imágenes de toda España, ese mismo estará en Matalascañas o Chipiona matando un verano tan piojoso como su postura de esta noche ninguneando un acto de relevante transcendencia por no tener un solo ingrediente sevillano. Sin recordar, claro está, que en la calle Pureza entre Domingo de Resurrección y Miércoles de Ceniza está "SU" Cristo, al que él, en definitiva, ha negado como hizo San Pedro por sólo tres veces...


Un Saludo

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