
RESPETO
¡¡Qué acierto!!
No había mejor manera de ganarse ese respeto negado tantas y tantas veces.
Venciendo y enseñando a todos los atléticos, mesetarios o no, a todos los infames periodistas que ningunean al segundo equipo español en títulos en los últimos años, al cuarto en la Primera división, a un proyecto indestructible y que, incluso en las temporadas de medianías, es capaz de clasificarse para la previa de la Champions League y anotarse una Copa del Rey ganada de forma brillante.
No sólo por ser superior en una final a la que acudía como equipo extranjero, o al menos eso parecía, sino por eliminar a grandes equipos como aquel Deportivo de enero o el mejor Getafe de la historia. Ni hablar por supuesto de la eliminatoria contra el mejor equipo del mundo y uno de los mejores de la historia, tras eliminar al Barcelona aquello sólo podía tener el camino de la Copa.
Pedíamos respeto antes de empezar el partido. Aunque a veces parecía que sólo un equipo jugaba esa final, lo cierto es que el favoritismo, como bien dijo Del Nido, debía ser y era para el grande. Y aún habrá quien se pregunte por qué... sólo con la clasificación de esta Liga esa cuestión está más que respondida, y si hablamos ya de la solvencia del Sevilla en este tipo de partidos se acabó lo que se daba. Respeto a una afición a la que se le faltó en la designación de un estadio en la otra punta de España, y que parece que no existe.
Se les ha llenado la boca a muchos diciendo que el desplazamiento de seguidores atléticos, impresionante sin duda, ha sido el mayor conocido en España y se peca de malísima memoria. Joder, que sólo hace algo menos de tres años que fuimos más de 80.000 los sevillistas que estuvieron en Madrid apoyando a su equipo en la final contra el Getafe. Mala o jodida memoria, lo que querais, pero la verdad sólo tiene un camino.
Respeto que se nos faltó durante un partido, con un arbitraje sibilino que en condiciones similares desembocaban en una sanción para los blancos y en un indulto para los capitalinos. Y encima hay que aguantar que fue el Sevilla el que hizo un juego sucio y que incluso se favoreció a nuestros intereses. Mientras tanto, a Capel le cosían a patadas -y también daba algún piscinazo, claro- y en ninguna acción en todo el partido se sancionó a su favor, ni siquiera en la criminal entrada de Perea en la que el "gran" Mejuto se lució concediendo un saque de banda.
Y respeto que se faltó por parte de la "gran hinchada", de la "mejor afición de España, del "tercer equipo de Maqdrid" durante la celebración de nuestro título en el que ni siquiera se dignaron a mirar de frente. Duele. Debe doler mucho que tras semanas ninguneando al equipo "inferior" - JAAAAAAAAAAAJAAAAAAAAAAAAA- éste te domine de tal manera en una final a la que no supisteis cómo hincarle el diente, en la que disteis un ejemplo de lo que es el quiero y no puedo y en la que se demostró que el Sevilla, ay colchoneros, no un Fulham de la vida, es simple y llanamente mejor... Hay que saber cual es el lugar del perdedor, algo que ya podriáis haber aprendido en vuestras nueve finales de Copa perdidas ya que necesitais dos finales para ganar una, y ese no es el de insultar al CAMPEÓN, escucha bien colchonero, CAMPEÓN, mientras recoge la Copa que vosotros tuvisteis que ver de lejos.
Ganó el grande, y así lo grité en el Camp Nou y por Barcelona. No les quepa la menor duda. Hoy en día el grande mora en el Ramón Sánchez Pizjuán y en el Calderón lo que hay es un equipo histórico venido a menos como el que más. Y si no atentos al ejemplo: Si hoy juega el Chelsea contra el Nottingham Forest ¿quién es el grande? Pues eso es lo que hay.
Larga vida al campeón.
LARGA VIDA AL SEVILLA FÚTBOL CLUB.
UN GRANDE DE ESTO DEL FÚTBOL LE PESE A QUIEN LE PESE.
UN GRANDE DE ESTO DEL FÚTBOL LE PESE A QUIEN LE PESE.
Un Saludo
P.D: Harto de milongas.
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